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Guerra de Castas de Yucatán 1847-1901

Artesanía Excelsa

El amor por la historia regional y la maestría artesanal de estilo neo vintage o sisalpunk nos llevan a crear nuestra versión de soldaditos en miniatura de los personajes más trascendentes de la guerra de castas. Una colección que refleja los más de 50 años que duro este conflicto y forjo el carácter e identidad del Yucatán del siglo XIX, esta reciente serie de miniaturas militares metálicas escala 1:32 fusiona la excelsa artesanía yucateca con la historia militar de la península de Yucatán.

Periodicamente iremos subiendo las nuevas cifras de modelos nuevos de esta colección, ¡esperalos!

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“La colección Guerra de Castas se identifica por el uso de metales que buscan el punto exacto entre exclusividad y arte para honrar nuestra historia regional".

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Fidelidad en cada detalle histórico

El equilibrio perfecto de metales como estaño mexicano, Pb y bismuto, hacen que el vaciado a altas temperaturas ofrezca mucha definición en los rasgos de la figura. Compuestos de una aleación especialmente diseñada para la fundición de figuras. Tiene un punto de fusión bajo y una contracción muy baja, lo que le proporciona piezas fundidas con un alto nivel de detalle. También presentamos las figuras hechas en bronce puro que enriquece el valor de la misma al ser una pieza que pasa a ser parte de la llamada historia de bronce.

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 A 174 AÑOS DEL INICIO DE LA GUERRA DE CASTAS, UN EVENTO QUE DEFINIO AL YUCATÁN DE HOY.

 

Era el año de 1843 el Gobierno Yucateco estaba en guerra en México tras proclamar su independencia, mando al frente a pobladores de zonas mayas forzándolos a servir en el ejército local contra los mexicanos, lo que levanto mucha polémica con las poblaciones del interior del Estado. Solían ofrecer falsas promesas a los mayas para que fueran a la guerra, entre esas promesas estaba la eliminación de cargas económicas que pagaban obligatoriamente y dejarles las armas que usarían, es así como los mayas tras la victoria tuvieron su primer acercamiento a la carrera de las armas donde aprendieron el uso del but´bi-dzon (escopeta), dentro de esos soldados estaba uno de los futuros caudillos que encabezarían la guerra de castas, Cecilio Chi.

Ya para 1846 Antonio López de Santa Anna desde Sisal le envio una carta al Gobierno de la República de Yucatán para solicitar que se reintegrasen a la república mexicana, bajo el sistema republicano federal, pero los campechanos se negaron a la reintegración ya que por ser un puerto importante podrían sufrir de los ataques de Estados Unidos por estar en guerra con México, esta coyuntura entre Campechanos y los políticos de Mérida que si querían reintegrarse a la república mexicana, ocasiono que ambos partidos entraran en disputas y en guerra. Durante el mes de enero de 1847 se dio una masacre y saqueo en Valladolid; como resultado para derribar al gobierno de Yucatán que dirigía Santiago Mendez y Miguel Barbachano, en estos hechos de armas los Campechanos reclutaron a Vito Pacheco y Bonifacio Novelo, que a la vez reclutaron a cientos de mayas orientales que borrachos corrieron a asaltar la ciudad de Valladolid.

El militar Don Antonio Trujeque, jefe del ataque describió como los mayas enfurecidos lo desobedecieron y atacaron fuera de control, violando mujeres y matando a todo hombre blanco de la ciudad. A estos hechos se suma el descubrimiento de una conspiración orquestada por los mayas y el cacique de Chichimilá Manuel Antonio Ay, a quien le fueron descubiertas por el juez Antonio Rajón quien supuestamente le sustrajo una carta que tenía escondida en el sombrero firmada por el caudillo Cecilio Chi, en ella se describían datos de la rebelión que estaban planeando.

Antonio Rajón informó del contenido de la carta al jefe político de Valladolid coronel Eulogio Rosado, quien a su vez ordenó la detención y el juicio del rebelde. El proceso duró del 21 al 25 de julio de 1847. Durante los interrogatorios realizados por el capitán Valentín Barrera, Manuel Antonio Ay aceptó haber participado en esta conjura y esto le valió para ser condenado a muerte, la ejecución por ahorcamiento de Manuel Antonio Ay se realizó el 26 de julio de 1847 en el atrio de la iglesia del barrio de Santa Ana de Valladolid. El cadáver fue puesto en un ataúd y trasladado a Chichimilá, donde fue velado y sepultado. A la mitad del camino, la viuda le pidió al oficial al mando de la escolta, Felipe Cámara Zavala, que le permitiera ver y acompañar el cadáver de su esposo.

Como resultado de esto fueron detectados los legendarios líderes rebeldes. Cecilio Chi cacique de Tepich, y Jacinto Pat hacendado y cacique de Tihosuco, quienes al sentirse descubiertos iniciaron la guerra por su cuenta atacando primero al pueblo de Tepich donde mataron a todos los blancos; un sobreviviente escapo dando informes de lo ocurrido al gobierno, poco después las fuerzas del gobierno yucateco llegaron a Tepich y masacraron a todos los mayas que se habían quedado en el pueblo. Y así la guerra de castas había comenzado en el 30 de julio de 1847, conflicto que duro hasta 1901.

Cecilio Chí tomaba Valladolid y Jacinto Pat, iniciaba operaciones al sur de la península. Yucatán ya había perdido 100 de sus 106 municipios para 1848, en una medida desesperada el gobernador Santiago Méndez envía a Justo Sierra O'Reilly a ofrecer la soberanía de Yucatán a Estados Unidos y otros países, se contrata a soldados norteamericanos para combatir a los mayas pero estos son diezmados y desisten a este tipo de guerra, ya sin conseguir nada el gobernador Méndez renuncia y toma el gobierno de Yucatán Miguel Barbachano, este entre sus primeras acciones para acabar con la guerra comisionó al párroco José Canuto Vela para pactar la paz con los mayas rebeldes de la zona sur. El párroco dirigió una carta a Jacinto Pat y Cecilio Chi en febrero de 1848. Tras el acercamiento con Pat, los tratados fueron redactados y conformados en nueve artículos: 1) Se abolía la contribución personal de todos los ciudadanos yucatecos, 2) Las cuotas que se pagaban de bautismo y casamiento quedaban reducidas a tres y diez reales respectivamente, 3) Se podrían utilizar los montes como sementeras o para formar ejidos de los pueblos, sin necesidad de pagar arrendamiento y prohibiéndose la enajenación de dichas tierras, 4) Se devolverían a los indígenas, los fusiles que había recogido el gobierno, 5) Se establecía a Miguel Barbachano como responsable del cumplimento de los tratados y que su puesto como gobernador sería vitalicio, siendo respaldado por los pueblos, 6) Se establecía a Jacinto Pat como gobernador de todos los capitanes indígenas, y que junto a Barbachano establecería el mejor régimen para lograr la armonía de los pueblos, 7) Todos los sirvientes adeudados quedarían exentos del pago de sus deudas, 8) Los pagos de derecho para destilación de aguardiente, quedarían abolidos, 9) Una vez ratificados los tratados, las fuerzas beligerantes regresarían a sus hogares. Los tratados fueron firmados por los comisionados José Canuto Vela, Felipe Rosado, Manuel Meso Vales, José María Pat, Francisco Cob, Pantaleón Uh y Juan Justo Yam el 19 de abril, y fueron ratificados por Jacinto Pat y Miguel Barbachano el 23 de abril de 1848. En esta firma se le reconoció a Jacinto Pat como gran cacique de Yucatán, se le entrego un bastón de mando y una gran banda de cinta roja.

Cecilio Chí no firmo el tratado porque no estaba de acuerdo y se distancio de J. Pat. En junio de 1849 Cecilio Chi fue asesinado en un boicot organizado por su esposa y el amante de esta, Anastasio Flores quien era a la vez el secretario de Chi, Jacinto Pat murió a manos de otro lider rebelde Venancio Pec, en septiembre de 1849.

 

Al terminar la guerra con los Estados Unidos Norteamericanos, México empezó a llevar armas y dinero para ayudar a Yucatán provocando la anexión de este a la república mexicana a cambio de ayuda militar.

Ante el empuje del ejercito yucateco y el ejército federal, los rebeldes se replegaron a la selva oriental llamada en esa época la montaña, ocuparon la Bahía de la Asunción y la zona de Bacalar. El gobierno yucateco envió a José Dolores Cetina para recuperar Bacalar, y a al Coronel Manuel Cepeda Peraza hacia los pueblos del interior, el gobierno federal envió tropas de refuerzo con el general Miguel Micheltorena.

 

A partir de ese momento fueron tomando el control de la rebelión nuevos caudillos como Venancio Pec, Florentino Chan, Bonifacio Novelo y José María Barrera que, ya establecidos en pueblos independientes al oriente, empezaron a nombrar a sus “reyes y demás mandatarios” según la antigua costumbre, para darse un gobierno indígena. José María Barrera, un mestizo insurrecto encontró una cruz grabada en el tronco de un árbol cerca de un cenote, era una cruz milagrosa que hablaba; y así los mayas iniciaban un nuevo culto asentando su centro ceremonial y espiritual en Chan Santa Cruz y se autonombraron Cruzo’ob. (seguidores de la cruz). Para 1852 el gobernador de Yucatán Rómulo Díaz de la Vega pudo entrar a Chan Santa Cruz y encontró un pueblo en decadencia por la hambruna que padecían los mayas. Pero en 1857 ya estaba consolidado nuevamente el poder de la cruz parlante, encabezados por Crescencio Poot, en septiembre de ese mismo año, se disfrazan de soldados del gobierno para tomar y saquear Tekax, masacrando a casi todos los pobladores. Venancio Pec en esos días asaltó la población de Bacalar y caen en su poder los pueblos de Peto, Tihosuco, Ichmul, Tixcacalcupul, Tekax, Yaxcaba y Sotuta.

En 1860 Pedro Acereto en una intrépida operación quiso llegar a Chan Santa Cruz, pero los mayas aniquilan a su ejército de 1500 soldados blancos. Hacia 1871, por medio de una expedición militar el general Daniel Traconis se entera de la existencia de un nuevo oráculo en el pueblo de Tulum, era su jefa, sacerdotisa e intérprete de los designios de su nueva cruz parlante, una mujer,  María Uicab, su poder abarcaba de Tulum hasta los límites con Belice.

Las buenas relaciones ente los cruzo’ob y el gobierno colonial británico de Belice con quinees comerciaban armas, comenzó a deteriorarse en 1886, porque los ingleses establecieron negociaciones con México para definir la frontera norte de su colonia. Los mexicanos pidieron a los ingleses que dejaran de vender armas a los mayas y los británicos exigieron que México controlara las incursiones de los mayas rebeldes a su territorio. El tratado fronterizo se firmó en julio de 1893, impidiendo que los mayas puedan obtener armas.

El gobierno federal del presidente Porfirio Díaz envió a su amigo el General mexicano Ignacio Bravo con la intención de sofocar la rebelión maya y de explotar los recursos naturales. El Gral. Bravo fortifico Ichmul, Tihosuco y Sacalaca por el occidente, la marina tomo la entrada del río Hondo para cortar los suministros a los mayas rebeldes y así ocuparon Bacalar y Chan Santa Cruz para el 5 de mayo de 1901, obligando a los mayas a rendirse.

Después ese mismo año se crearía el territorio federal de Quintana Roo,  se otorgó en grandes concesiones a las compañías de explotación forestal y colonizadoras extranjeras que introdujeron rieles y trenes para sacar por mar el chicle y maderas preciosas de la región.

 

Este conflicto se cerró definitivamente cuando en 1906 el presidente de México Porfirio Diaz visito Yucatán para supervisar el progreso de la región, que se pudo consolidar porque logro pacificar a los rebeldes del conflicto armado de la guerra de castas.

Para rememorar estos hechos que dotaron de identidad y caracter a los yucatecos, Antiguo Taller oficios ancestrales presenta su exclusiva colección Guerra de Castas: miniaturas militares metálicas a escala 1:32 fundidas en metal. El cuerpo de metal es hecho a mano con aleación de estaño, pb y bismuto y ediciónes en bronce, están pintados con finos pinceles representando los característicos colores recuperados de investigaciones históricas sobre las notas descriptivas de aquellos hechos y las acuarelas anonimas conservadas en museos. Las secciones metálicas también brillan en plateado o dorado, incluidos sables, herrajes y accesorios.

 

Limitado a 20 figuras metálicas representativas de personajes de este periodo de la historia. Todas las figuras se entregan en su caja exclusiva y con su tarjeta de autenticidad firmadas por el artista Mr. Sandovalis.